polizonte en la nave de los locos

para muchos una palabra es un enser, para mi en cambio es una razón

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Location: Guatemala

Friday, April 11, 2008

intentar ocultarse en una ciudad de cristal

Al leer las novelas de Paul Auster se te renueva la idea de que la gran literatura no ha muerto y que toda esa trivialidad que a diario se publica no es, aún y cuando lo parezca, el futuro de eso a lo que han dado en llamar el mundo de las letras, sucede que muchas veces nos perdemos entre tanto nuevo libro y tanto nuevo autor que no pasan de ser un bonito afiche o una entrevista pre – pago, pero a medida que vamos tomando oficio como lectores nos vamos haciendo, a fuerza de equivocaciones, más quisquillosos y eclécticos en cuanto a nuestros gustos, la lucha es perenne y la línea divisoria muy frágil, entre ser un consumista literario y un mero consumista compulsivo de todo lo que se les ocurre llamar literatura. Cuando por mucho tiempo tu vida ha tenido por destino un punto y de pronto ese punto se borra, te llega uno de esos momentos en que quisieras desaparecer por unos días, dejar que caigan los pedazos de lo vivido y para cuando vuelvas ya todas las piezas se hallan readecuado automáticamente, ser capaz de continuar la vida en una ciudad que aunque será la misma ya no la podrás vivir igual, lo mejor es hacerlo perdiéndote en las rendijas de un libro, pero sucede que los pedazos de lo que fue tu vida son muchos y siguen cayendo y aunque prendas el paraguas no puedes ignorar el ruido que hacen, se convierten en una inmisericorde lluvia de fragmentos, de correos recibidos, de llamadas hechas, de mediocres poemas no concluidos y de viajes largamente planificados pero nunca realizados, eso te duele, eso te queda ahí dentro y el libro en que decidiste refugiarte termina por no servirte más que de almohada, es lo que me ha pasado con Ciudad De Cristal de Paul Auster y que luego de cuatro inmisericordes semanas, de contemplar los pedazos caer, por fin en estos días logró tomar fuerzas para releer. Auster es sin duda uno de esos especimenes raros, que como Poe o Bradbury, crecen desacordes en medio de la cultura menos culta de todas, nacido en Newark, New Jersey, EEUU, el 3 de febrero de 1,947, escritor desde los 12 años, viaja en búsqueda de oxigeno a París, donde de paso se evita el cansancio que sin duda le hubiera representado el ir a la guerra de Vietnam, es entonces que inicia su peripecia en torno al cine, escribiendo guiones para películas mudas que nunca verán la luz y que tan sólo se concretarán cuando se publique El Libro De Las Ilusiones, aparecido en el año 2,002, fue en 1,976 que realizó su primer, aunque poco afortunado, intento serio dentro de las letras con la novela Jugada De Presión, a lo cual seguirían una larga lista de novelas como: La Invención De La Soledad, La Habitación Cerrada, En El País De Las Últimas Cosas, Viajes Por El Scriptorium o la más reciente Hombre En La Oscuridad, que apareció este año, de igual forma su trabajo en el cine a sido constante con películas como La Vida Interior De Martin Frost o El Centro Del Mundo, donde a alternado como director y guionista o en el traslado a la pantalla de su novela La Música Del Azar, en la que en 1,993 participó como actor. Desde que leí Ciudad De Cristal pasó ha ser uno de mis autores básicos, de esos escritores raros que has buscado toda tu vida y que has llegado a la conclusión de que no existen, cuando de pronto resulta que ahí estaban desde mucho tiempo antes de que empezaras a buscar, su narrativa conlleva una exploración dentro de los recursos de lo imposible, con una experimentación exacerbada de las situaciones, pero que a la vez te deja la sensación de no abandonar lo cotidiano, un simple esqueleto de paraguas que a perdido toda lo que alguna vez le hizo merecer tal nombre, en palabras de Auster pasa a ser un artilugio de propiedades insospechadas, en él el lenguaje llega a convertirse en un aparato viviente, que lo mismo salta de las grandes bibliotecas que de las sucias cloacas, hasta mezclarse en una sola cosa hecha de símbolos y de sonidos que llegarán a convertirse en un personaje más de la novela, como él mismo lo es, saliéndose, metiéndose y haciendo que lo entrevisten los personajes emanados de la ficción, un juego en el que todo es posible, sin llegar a ser un absurdo incomprensible, sino tan sólo una trama armada a base de esquemas superpuestos, que juegan y saltan uno dentro, o a través, del otro, incluso de una novela a otra.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Gracias por lo bueno

6:34 AM  

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