Si hubo forma de encontrarnos, si hubo forma de unirnos…
Hay calles que dan forma a nuestra memoria, calles que de tanto andar son incluso un poco nuestras, con todo lo que las rodea y las habita: librerías de usado, franquicias transnacionales de comida rápida, talleres de chapuces, salas de cine con pantallas 3D, desvencijados locales de lectura de cartas, todo un paisaje que nos va poblando con el recuerdo de lo que en sus espacios hemos vivido, el centro de la ciudad ha sido por generaciones ese punto en el que la memoria colectiva y la desmemoria individual confluyen cotidianamente.
La noche se presentaba fría y los semáforos competían con la luna por iluminar a las casas más derruidas y a los sitios más fashion, deambulé por esas calles cuyos retazos guardo entre empolvados libros y Lp’s, porque son eso que fui y eso que seré; lentamente la feria municipal del libro iba perdiendo forma: estructuras metálicas vacías, cajas de libros gastados y empolvados, tablas que ayer eran mesas, telas azules y enormes que con el viento intentaban escapar, compré un chévere y me perdí entre el tumulto de personas que van y vienen por la 6ta avenida, entre la multitud vi a Cesar Borrayo y a su hijo, caminamos y, como siempre, hablamos de Metal.
El Gran Hotel es indudablemente una reminiscencia de ese instinto local que nos indica que para que algo sea importante debe tener un toque foráneo, imposible no recordar la película estelarizada por Cantinflas en 1944 o la más exótica Grand Hotel de 1932, dirigida por Edmund Goulding; es hoy, en apariencia, un centro cultural - restaurante pequeño y acogedor con decoración Hindú al que definitivamente tocará volver, y digo en apariencia porque detrás tiene un salón para conciertos enorme. Los cabellos largos y encanecidos nos indicaron el lugar, las camisas típicas, los jeans rotos y las sandalias se mezclaban con las botas de motoristas, las t-shit negras y las púas de los más jóvenes, un ambiente rockero en toda regla.
La hora chapina es una desgracia a la que indudablemente a falta de poder cambiar nos debemos de acostumbrar, una hora más tarde el humo artificial y las luces iluminaban el escenario, un Maco Luna con ínfulas de sacerdote tribal iniciaba el ritual leyéndonos algunas líneas de su libro Cuerpo Y Alma, Sonrock Chapín, mientras Julio Luna daba los primeros estartasos de Sin Camino, la euforia del publico fue total, a este siguieron temas de Steppenwolf, Deep Purple, Rolling Stones y los esperadísimos Black Sabbath, que fue de quienes más temas tocaron, pero los homenajeados no eran en sí los demonios provenientes de Birmingham, Inglaterra, sino Clacker, vocalista de los legendarios Caballo Loco, quien septuagenario y achacoso fue literalmente subido al escenario, donde enseñó qué es un true metalero al cantar desde su silla y desde su sapiente senilidad temas como Satisfaction de los Rolling Stones o Smoke On The Water de Deep Purple, simplemente increíble.Debo confesar que no soy fan de los covers, pero con estos maestros que iniciaron la movida a finales de los 60’s sonó como si fueran las bandas originales, musicalmente nada que envidiar, Julio Luna es simplemente un monstruo de la batería y Carlos Castilo (ex Guerreros del Metal), Freddy Carrera y Enrique Siliezar demostraron que simplemente el Metal no es un genero musical más, sino una forma de ataraxia desde la cual con tranquilidad se puede reír del paso del tiempo, finalizaron con temas originales de Cuerpo y Alma, al terminar, como al inicio, sonó Sin Camino, el publico se diluyó entre la masa informe que recorría las calles y yo, mientras me comía otro chévere, recorrí, como tantas otras noches, solitario las calles de esta a esas horas, en apariencia, muerta ciudad…



En un principio uno no imagina que pueda existir un tipo interesante detrás de esa maraña de chips, microchips y posteriormente nanochips, sin embargo Steve Jobs supo serlo, en un mundo donde el éxito lo es todo alguien que tenía todo el éxito del mundo opinaba que lo cambiaría sin dudarlo por conversar una tarde con Socrates, sus ideas, sus planteamientos y sus innovaciones iban justo en otra vía, que no era pro sistema ni anti sistema, simplemente era su propio sistema.
En él un hombre que sabe lo que es la vida a través de su cercanía a la muerte nos va develando lo que es el éxito por medio de contarnos los que fueron sus fracasos, un tipo que amasó más fortuna que muchos millonarios y que sin embargo no se ufana de lo que tiene sino de lo que es, algo que lentamente, incluso quienes tenemos menos, hemos ido olvidando, y es que pareciera que en nuestro mundo ese don del ser ha quedado en desuso y es algo que él aunado a su tecnología también hizo despertar, hizo ver que más allá de esas fronteras materiales de lo que nos rodea hay un espacio en el que también podemos ser, en el que también podemos imaginar y en el que también podemos soñar.
En el lado contrario quedaron las democracias, esos sistemas independientes que nos permiten ser y actuar como queramos, siempre y cuando lo hagamos en la forma que un sistema invisible lo desea, sin complicar mucho la situación se han limitado a crear productos chatarra con los cuales ocupar nuestro tiempo y nuestro espacio mental, con lo cual evitan que pensemos en todo eso que nos indica que aunque no somos libres con que aparentemos que lo somos basta, ya que no puede ser libre aquel que no se comprende a si mismo y no le es permitido comprender en su totalidad las razones de su entorno.
Dentro de estas sociedades se fue forjando una nueva generación de individuos, interesados en las nuevas tecnologías, quienes terminaron por crear una cibersociedad alterna, un mundo virtual en el que todos viven, expresan y sienten sin tener que abandonar la comodidad de su computadora, en un inicio quienes tenían poca capacidad de empatía hicieron amigos, quienes no se sentían a gusto con las personas que les rodeaban conocieron a personas interesantes en lugares distantes, hasta que un buen día notamos que no eran sólo los nerds, los hackers, los geeks o los rechas quienes lo habitaban, sino literalmente todo el mundo, vivir conectado había dejado de ser cosa de expertos y había pasado a ser cool, con lo cual el ciberespacio terminó por llenarse de toda la banalidad de la cual está constituido nuestro tiempo.
En las otras sociedades el fenómeno se replicó, aunque tomando un matiz distinto, resulta que ellos no tenían fotos que compartir, ellos no tenían largas listas de amigos de los cuales prsumir, ellos simplemente tenían ideas, esas que los que habitamos los países libres hace mucho tiempo aprendimos a olvidar, y el ciberespacio fue el punto de encuentro de una nueva generación de revolucionarios, globalifóbicos, anarquistas o simples inconformes, sin un discurso compartido, sin un enemigo en común pero dentro de una misma plataforma.
Por mi parte desde El Anticristo de Nietzsche que no hallaba un libro tan certero, creo que es un buen manual para, en este año por iniciar, intentar, una vez más, comprenderme y comprender a las grandes turbas, pero más que nada un manual de cómo escapar de ellas por la puerta de emergencia y así salvaguardarme de su resignación, no sé si en realidad sea así, pero al menos hoy, mientras veo el año morir, tengo la sensación de que sí.
Pasados los años en La Cueva Del Dragón escuché un tema llamado Rainbow In The Dark, según me comentó Yanni era precisamente de ese personaje un tanto oscuro llamado Ronnie James Dio; lo que el disco aquel y el Live Evil no habían logrado, ese tema lo consiguió, corrí a desempolvarlos y de ahí en más empecé a escuchar todo cuanto tenía que ver con Dio; no diré que perdí el tiempo que no lo escuché, simplemente no era su momento en mi vida y llegó justo cuando debía llegar, cuando yo tenía la madurez para comprenderlo y entender su mensaje.
Y es que hablar de Ronald James Padavona, nombre real de Dio, es hablar de una leyenda con una trayectoria tan amplia, sólo comparable con la de Alice Cooper sin duda. Nacido el 10 de junio de 1,942, inicia en el mundo del Rock n’ Roll en el año 56 junto a la banda Red Caps, posteriormente conformaría Ronnie And The Prophets, agrupaciones en las cuales alternaría la vocalización con el bajo y la trompeta; luego de un tiempo cambian el nombre por The Electric Elves, simplificándolo posteriormente a The Elves, para finalmente en el año 1,967 convertirlo en Elf, banda que toma su nombre de la estatura de sus integrantes, Dio, con 1.60 Mts. era el más alto, quienes en 1,972 lanzarían su disco homónimo, mismo que les valió salir de gira junto a los ya consagrados Deep Purple.
Como consecuencia de esta gira y de las cualidades vocales de Dio, nace la banda Rainbow, dándose a conocer con el single Man On The Sylver Mountain en el año’75; luego de tres álbumes en estudio y uno en vivo, Dio abandona la banda para pasar a formar parte de Black Sabbath, lanzándose con el single Lady Evil, con lo que iniciaría un trabajo que produjo tres discos en estudio y dos en concierto. Es en ese momento en el que finalmente se decide a conformar su propia banda, llamándola justamente Dio, naciendo al publico el 23 de mayo de 1,983 con el álbum Holy Diver, con quienes, a pesar de variantes en la alineación, sacaría un total de diez discos en estudio, tres en vivo, once recopilaciones de grandes éxitos y dos Ep´s; en los últimos años se reunió nuevamente con los integrantes de Black Sabbath para conformar la banda Heaven And Hell, con quienes produjo un disco en concierto y otro en estudio.
Lo anterior denota una carrera muy fructífera, de la cual he mencionado apenas algunos puntos, pero quizá no sea la cantidad de discos la que hace de Ronnie James Dio una leyenda del Metal, sino el concepto que creó y dentro del cual con el paso de los años se fundió, hasta hacer que su obra fuera él mismo, en mi opinión él era un filosofo del Heavy Metal, basta con ver sus respuestas y actitud en el documental Metal A Hedbanger´s Journey para separarlo de la masa de estrellas de rock y entender que él más que fama era pensamiento, un pensamiento difuminado a lo largo y ancho de su basta obra.
Hay entre todos los escritores comentados tres a los que más espacio dedica el compilador y respecto a quienes incluye dos textos, siendo el primero de estos nada menos que el gran Théophile Gautier, de quien inicialmente aparece una biografía en la cual podemos ahondar en lo que fue este hombre que más que trabajar con las letras, las vivió en su máxima expresión, a la vez que Baudelaire no intenta al menos disimular su devoción por el mismo, tal y como lo hace en la dedicatoria de Las Flores Del Mal, pero sin que ello afecte sus juicios sobre su obra, es más, él mismo aclara acerca de la dificultad que hay a la hora de escribir sobre alguien por quien se siente admiración sin incurrir en la ya tipica lambisconería que generalmente se suelen lanzar de un poetastro a otro; al terminar de leer ambos artículos nada más aconsejable que re leer La Muerta Enamorada de Gautier.
El segundo turno es para Víctor Hugo, ese monumento ennegrecido e incorrosible que se yergue inmutable sobre la literatura europea del siglo XIX, de quien se incluye una reseña sobre su vida y otra sobre su novela cumbre Los Miserables, y sobre quien Baudelaire hace una reflexión respecto a lo que es, o debiera ser, un gran poeta y un gran autor, si bien a lo largo de estos textos vemos y comprendemos que no concuerda con toda la obra del autor, es un hecho que hace un justo análisis y valoración respecto de sus obras, en su opinión, mejor logradas.
Más que ninguno de los escritores comentados en el libro, es sin duda de la señora Clemm, madre de Virginia Clemm, esposa de Mr. Edgar Allan Poe, de quien Baudelaire hace el retrato más profundo y más sentido, un acto de justicia para esa madre adoptiva que en el país en el que todo es mega, incluida la ignorancia, tan bien cuidó de esa voz incomprendida pero a la vez más alta, que fue el gran Poe, disecciona en estos textos, más que al maestro del relato de terror, a la sociedad que le concibió y que en cierta forma, al verse imposibilitada de domesticarle, le asesinó; es de recordar que Baudelaire fue quien introdujo a Poe en Francia, por ende en Europa, y el primero de estos textos ha sido incluido en no pocas ocasiones como prologo a sus, tan acertadamente llamadas, Narraciones Extraordinarias; luego nada más juicioso que re leer Relato Hallado En Una botella, es este libro una compuerta a la literatura que es perpetua, porque fue hecha para ser leída y no simplemente para ser publicitada.
Por esos mismos años Giovanni Pinzón, vocalista de Bohemia Suburbana, tenía en la zona 10 el café Oro, epicentro de la movida alternativa, pero en el que muchos metaleros que estudiaban en el Ciudad Vieja se reunían por la tarde-noche, fue así como curiosamente ahí se gestó uno de los primeros zines metaleros, Putrefaxión Zocial; fue en una de esas noches que coincidí con alguien que siempre andaba leyendo y vi que lo que cargaba era el mencionado libro, inmediatamente le pregunté que de dónde lo había traído, a lo que me respondió que no, que lo había comprado en la librería El Tecolote de la zona 1, misma que paradójicamente quedaba a media cuadra del colegio en el que yo estudiaba.
Realmente al abrir aquella edición de Editores Mexicanos Unidos no sabía qué esperar, esperaba algo muy fuerte, sí, pero en realidad no sabía qué, desde la primera línea fue un choque total, no era nada que yo hubiera imaginado, es cierto, pero era algo que desde siempre había buscado, a medida que continué página tras página, aquello era como encontrarme a mí mismo, como por primera vez poner orden a muchas ideas que habían estado desde siempre desordenadas en mi cabeza, como él mismo diría, refiriéndose a Richard Wagner, fue la primera vez que respiré con libertad en toda mi vida, pero a la vez fue un shock, había intuido desde siempre que debía existir una forma distinta de ver al mundo, pero nunca supuse que alguien la supiera plantear de una manera tan clara y a la vez tan cruda.
Indudablemente pocos filósofos se han atrevido a ir tan lejos como Friedrich Wilhelm Nietzsche (1,844 – 1,900) lo hizo, primero atreviéndose a cuestionar a quienes habían sido impuestos como incuestionables, lo que sin lugar a dudas no le hace tan profundo, pero si lo hace indudablemente el hecho de que por primera vez alguien halla logrado pensar al margen del pensamiento platónico, una labor que aún hoy suena titánica y monstruosa, dado que, aún sin querer, todos hemos sido concebidos, creados y domesticados mediante el molde platónico, hoy, como en mi caso, resulta indudablemente cómodo leerlo y comprender el grado de inherencia que dicho pensamiento tiene en nuestras vidas, pero el pensarlo por primera vez, el concretar esa idea en sí, es algo que difícilmente puede calcularse.